martes, 7 de diciembre de 2010


Enfermedades Infecto-Contagiosas que requieren Radiodiagnóstico

                La Tuberculosis (TBC)

Es una de las enfermedades infectas contagiosas que representa un problema de salud pública, tanto para las naciones industrializadas como para países en desarrollo.  En estos últimos años, las malas condiciones socio-económicas son las responsables de la persistente endemia y de las elevadas tasas de morbimortalidad. 
Aunque la incidencia total de la TBC del Sistema Nervioso Central (SNC), de acuerdo a Osborn (1999), varía ampliamente, ésta continúa siendo una patología importante en muchas partes del mundo, pudiendo afectarla en cualquiera de sus localizaciones, ya sea en forma aguda o crónica, focal o difusa.  La meningitis TBC y el tuberculoma son las dos formas más importantes de manifestación dentro del SNC, ambas producto de la diseminación hematógena del Mycobacterium Tuberculosis, generalmente a partir de una lesión primaria pulmonar, genitourinaria o ya sea por extensión directa desde un foco intracerebral.
El Tuberculoma intracraneal es una de las manifestaciones potencialmente letales de esta enfermedad y, aunque su incidencia es relativamente baja en países desarrollados, en el Perú y en América Latina donde la TBC es prevalente y endémica representa entre el 5 y 30% de los tumores cerebrales, siendo su diagnóstico difícil y la mayoría de las veces es indistinguible clínica y radiológicamente de otras lesiones expansivas.
En la actualidad, se cuenta con exámenes radiográficos modernos y sofisticados como la Tomografía Computada (TC) y la Resonancia Magnética (RM), que junto a una adecuada anamnesis ayudan a identificar estas lesiones en sus diferentes formas de presentación.
El tuberculoma es un granuloma descrito por Ford (1870) y Grave (1933), de apariencia similar al que se presenta en los pulmones; está rodeado de edema y puede calcificarse e incluso osificarse.  Su formación empieza como una reacción inflamatoria al bacilo albergado dentro del parénquima cerebral caracterizado por células epiteloides, células gigantes de Langhans, y un número variable de linfocitos polimorfonucleares y células plasmáticas ((Rodríguez, J.; 1999). 
Como resultado, muchos pequeños tubérculos, algunos con centro caseificante, son formados y diseminados dentro de un área edematosa.  Estos pequeños tubérculos entonces forman lesiones lobuladas o con necrosis central dependiendo del grado de maduración.  Un tuberculoma así formado puede ya sea resolverse completamente o rodearse de calcio como resultado de mecanismo de defensa huésped o con la administración de drogas, antituberculosas.  Inversamente, puede crecer lentamente y adquirir grandes proporciones causando efecto de masa e hidrocefalia concomitante como es el caso de la mayoría de nuestros pacientes estudiados, algunas veces atraviesan el espacio subaracnoideo e infiltran las meninges (Farrel, V.; 2000).

                Tuberculosis Laríngea (Tuberculosis, Laryngeal)

                La tuberculosis es una enfermedad infecto-contagiosa a causa de la cual han fallecido millones de personas a lo largo de los siglos, puede afectar casi todos los órganos o estructuras del cuerpo, y originar signos y síntomas específicos de la afección.
                La forma pulmonar es la más frecuente, pero la tuberculosis extrapulmonar se presenta en el curso de la práctica clínica; las localizaciones más observadas son: los ganglios linfáticos,  la pleura,  el aparato genitourinario, los huesos, las articulaciones y el peritoneo,  pero como forma rara o menos frecuente se halla la tuberculosis laríngea ; esta se ha diagnosticado en pacientes que padecen ronquera y dolor de garganta, los cuales por lo general, visitan al Otorrinolaringólogo porque sospechan la presencia de un tumor laríngeo; también se asocia con síntomas respiratorios, como tos y expectoración, y otros, como astenia.  Es muy frecuente la existencia de una tuberculosis pulmonar avanzada asociada a la tuberculosis laríngea, y esta última es considerada altamente infecciosa.


                La neumonía nosocomial (NN) es una de las causas más importantes de morbilidad y mortalidad en pacientes ancianos hospitalizados.  La probabilidad de infección es especialmente alta en pacientes con factores de riesgo que favorecen este tipo de infección.  Con el objetivo de evaluar la contribución, de la clínica, la radiología de tórax, y los estudios bacteriológicos (tinción de Gram cultivo semicuantitativo de esputo, hemocultivo por el sistema lisis centrifugación), en el diagnóstico de NN se diseño este estudio.  Material y Métodos: Se estudiaron prospectivamente, durante un año, todos los pacientes ancianos (>65 años) hospitalizados en las salas del servicio de Medicina Interna del HUAMP.  Los pacientes que desarrollaron signos clínicos o radiológicos, o ambos, de neumonía, y que cumplieron los criterios de NN establecidos en el protocolo de investigación, se les realizaron los estudios bacteriológicos antes mencionados, para obtener la confirmación microbiológica.
                Resultados: La incidencia de NN fue de 4,45%.  El diagnóstico se hizo por criterios clínicos en el 80% de los casos, radiológicos en 88%, y bacteriológico en similar porcentaje.  La tinción de Gram orientó el diagnóstico en el 84% de los casos.  El cultivo de esputo aisló predominantemente bacilos gramnegativos aerobios (71,6%), seguido por Cándida Sp (15,6%) y Staply1ococcus aureus (12,5%).  En 47,6% se trató de una infección polimicrobiana.  Las bacterias gramnegativas predominantes fueron Pseudomonas aeruginosa (28%) y Klebsiella pneumoniae (24%).  El 28% de las neumonías fueron bacterianas; la mayoría de los pacientes tenía comorbilidad y otros factores de riesgo que favorecen la colonización orofaringea y la aspiración de inóculos bacterianos hacia el pulmón (mecanismos patogénicos de NN.).
                Conclusión: La evaluación clínica, radiológica y bacteriológico (con muestras obtenidas por técnicas no invasivas) fueron suficientemente contributorias al diagnóstico de NN, reafirmando que el discernimiento o juicio clínico, y el análisis de muestras de esputo de buena calidad continúan siendo de extraordinaria utilidad en el diagnóstico de esta patología, aún en pacientes ancianos 

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